Un pequeño gran genio

Por Luis Guillermo Molinero (@LuigiMF_89).

El inicio del siglo XX supuso en Europa el comienzo de una gran batalla entre potencias mundiales. Su génesis se localiza en el este del continente, con la participación de Alemania por un lado, formando la Triple Alianza con el Imperio Austro-Húngaro e Italia, y la Triple Entente por otro, con la unión de Francia, Reino Unido y Rusia. Este conflicto bélico se conoce como la Primera Guerra Mundial. Uno de los frentes de la contienda fue en Oriente Medio, donde Alemania también contó con apoyo de un imperio separado entre Europa y Asia: el Imperio Otomano. Aunque Turquía es un país apartado de la zona principal del conflicto, su guerra se libró con el objetivo de ayudar al país teutón ante los ataques de la Triple Entente, a la que luego se sumaron Armenia y Arabia.

Sin embargo la nueva República de Turquía, denominada así en 1922, tuvo agitaciones antes de la Primera Guerra Mundial en 1906, en la localidad de Salónica, hoy perteneciente a la actual Grecia, con la Revolución de los Jóvenes Turcos. Jóvenes Turcos era el sobrenombre puesto a un partido nacionalista y reformista turco del siglo XX que se rebeló en contra del gobierno del sultán Abdul Hamid II. A pesar de que el sultán había prohibido este grupo revolucionario, se vio obligado a ceder promulgando una nueva constitución y concediendo una amnistía general para los presos y exiliados políticos. Abdul Hamid II despilfarró las arcas del Estado con la creación de un cuerpo especial de caballería formado por kurdos llamado Hamidiye y otros proyectos inviables para la economía de un imperio que se veía cada vez más ahogado ante los intereses económicos de las grandes potencias. La situación generó agitaciones nacionalistas y terroristas, por lo que el sultán ordenó acabar con los rebeldes mientras veía a lo lejos la unión entre Austria y Bosnia-Herzegovina que pondría fin a la débil presencia otomana en los Balcanes. Ante un intento desesperado por volver a ganar poder, el sultán trató de detener a los líderes de los Jóvenes Turcos, pero en 1908 estos dieron un golpe de Estado y forzaron al líder otomano a aceptar la Constitución de 1876.

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Dialogando con Sergio Vilariño sobre la historia del fútbol mundial

Por Luis Guillermo Molinero (@LuigiMF_89) y David Fernández (@DavidFer_).

El fútbol es un deporte que, a pesar de tener sus orígenes reales en juegos arcaicos de siglos lejanos, nace oficialmente en el tramo final del siglo XIX. Desde que naciese la FA Cup inglesa en 1871 y se jugase ese mítico Escocia 0-0 Inglaterra en 1872, el fútbol como tal no ha dejado de evolucionar, enriqueciéndose su forma, sus tácticas, sus jugadores, sus ligas y sus competiciones de diversa índole, a nivel continental y mundial. El 20 de septiembre de 1900, un combinado francés y el difunto Upton Park inglés (jugando bajo la Union Jack) disputan el primer partido en unos Juegos Olímpicos. El 13 de julio de 1930 comenzó en Uruguay el primer Mundial organizado por FIFA. El 4 de septiembre de 1955 los yugoslavos del Partizan y el Sporting CP portugués empatan 3-3 en Lisboa en el primer partido de la historia de la Copa de Europa. El 6 de julio de 1960 un loco 4-5 entre Yugoslavia y Francia supone el inicio de las Eurocopas. Entre estas fechas hay muchos saltos, periodos de tiempo en los cuales el fútbol va progresando y arraigándose en las culturas y sociedades del mundo, especialmente en las europeas y americanas. Las competiciones más importantes, trascendentes y mediáticas, las ya mencionadas, empiezan a disputarse con la regularidad a la que ahora estamos acostumbrados, además de que todos los Estados acaban teniendo una liga potente y profesional de clubes asociada que abastece a los combinados nacionales y presenta a sus mejores equipos en las competiciones continentales e intercontinentales. A lo largo de las ediciones de los diversos torneos, se han ido dando variopintas historias, preciosos y olvidados partidos y momentos míticos. Jugadores que se convierten en referencias atemporales, equipos colectivamente inolvidables, generaciones que perdieron oportunidades de acceder a la gloria… El fútbol se mezcla con la vida hasta ser una misma entidad, y como a la vida le afecta la Historia y la geopolítica, también le pasa al fútbol.

Todo esto lo domina Sergio Vilariño, colaborador de Ecos del Balón y tuitero gallego conocedor en gran profundidad de la historia del fútbol mundial. Le hemos preguntado por clubes, selecciones y personajes destacados y no tan destacados de la historia del fútbol mundial.

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Dialogando con Wikipeix sobre la historia de La Liga

Por Diego G. Alonso (@Diego_G_Alonso) y David Fernández (@DavidFer_).

Durante la primavera de 1927, José María Acha, presidente del mítico Arenas Club de Getxo, propuso la creación de una competición estatal de clubes de fútbol. La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) le dio el visto bueno y desde 1929 el balón rueda en España cada fin de semana. Se ha convertido con el paso de los años en una de las mejores ligas del mundo, con un potencial mayúsculo sobre la base de diferentes jugadores de clase mundial y entrenadores que han pasado y están pasando por ella. Real Madrid CF y FC Barcelona son sus dos referentes. Si bien es cierto que los contextos económico y cultural han propiciado un dominio casi tiránico de ambas escuadras en el territorio futbolístico español (y que ha trascendido en muchas etapas como la actual a Europa y el mundo entero), La Liga ha ganado prestigio y nivel gracias a las aportaciones de técnicos y futbolistas que fortalecieron a equipos más pequeños y que protagonizaron hazañas –más grandes o más pequeñas– a nivel nacional y continental. Todo esto es bien sabido por Javier Martínez, más conocido como Wikipeix. Ese curioso término pasó de ser un simple nick de Twitter a un apodo por el que es casi más conocido que por su propio nombre. Este licenciado en Comunicación Audiovisual madrileño es un bloguero y tuitero apasionado por el fútbol y su historia, que no deja indiferente a nadie con sus variados argumentos en debates sanos que se montan de forma espontánea en las redes sociales y con sus diferentes tratamientos de los temas de actualidad, cargados a veces de una ironía que ayuda a relativizar tensiones espurias que surgen en el día a día del fútbol actual (y en el resto de ámbitos).

Es especialmente devoto del fútbol español y es un buen conocedor de su historia. A continuación, repasamos junto a él aspectos significativos de la de los grandes y pequeños clubes y personajes de La Liga.

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El club más yankee de Paraguay

Por Diego G. Alonso (@Diego_G_Alonso).

En la segunda mitad del siglo XIX, Paraguay era un país próspero, con educación pública y un ejército bien nutrido. Exportaba tabaco, contaba con ferrocarril, telégrafo, fundición de hierro y tenía una industria papelera y textil que comenzaba a crecer. Sin embargo, en 1964, el reciente elegido presidente paraguayo Francisco Solano López, militar de sólida formación y firmes convicciones patrióticas, se erigió pronto como líder de la heroica resistencia paraguaya en la que iba a convertirse en una terrible contienda que alteraría el clima político en el territorio sudamericano: la Guerra de la Triple Alianza.

El epicentro de este conflicto bélico estaba en Uruguay, que se encontraba amenazado por una inminente intervención brasileña y argentina debido a su delicado panorama de divisiones internas. Solano López, que tenía la firme intención de auxiliar a Uruguay, decidió enviar a sus tropas al país vecino, pero estas recibieron la negativa posterior a su paso por el territorio argentino que iba a llevar al desencuentro de las dos partes. A raíz de este primer encontronazo entre países se produciría el detonante de una guerra que cada vez parecía más cercana. Solano López advirtió a los gobiernos de Brasil y Argentina que consideraría cualquier agresión a Uruguay “como atentatorio del equilibrio de los Estados del Plata”, pero haciendo caso omiso de las palabras del líder guaraní, tropas imperiales invadieron territorio uruguayo en octubre de 1864. Posteriormente, el 12 de noviembre de 1864, en represalia por la invasión brasileña, el gobierno paraguayo se apoderó de un buque mercante brasileño y del gobierno de la provincia brasileña de Mato Grosso, dando así inicio a la llamada Guerra de la Triple Alianza que contaba con los ejércitos argentinos, uruguayos y brasileros, aunque más tarde Solano López quedaría solo ante ellos tras la renuncia del presidente uruguayo.

En un principio, los combates tuvieron como escenario el territorio argentino, pero pronto se trasladaron a Paraguay. Decenas de miles de soldados murieron en terrenos selváticos, diezmados por la férrea defensa paraguaya y por enfermedades como el cólera, la disentería y el paludismo. Solo en la batalla de Tuyutí cayeron alrededor de 17 000 hombres del ejército aliado. Curupaytí fue otro terrible escenario en el que los aliados fueron derrotados y en el que contaron con más de 4 000 bajas, hecho que provocó que en Argentina muchas fueran las voces que se alzaron en contra de la guerra, pues gran parte del pueblo argentino entendía que Paraguay no era un enemigo histórico de su país como sí lo era, por ejemplo, Brasil. En cualquier caso, el conflicto bélico iba a dar un vuelco en poco tiempo. Los recursos humanos y materiales de los aliados terminarían imponiéndose y masacrando al pueblo paraguayo. Las fuerzas de la Triple Alianza entraron en Asunción en enero de 1869 e instalaron un gobierno proaliado. Un año más tarde lograron vencer al ejército paraguayo y acabar con la vida de Solano López en Cerro Corá, el 1 de marzo de 1870.

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Un viaje sin retorno

Por Luis G. Molinero (@LuigiMF_89).

A lo largo de la historia del fútbol africano, los países que más consagración tuvieron fueron los del norte, destacando en 1934 la primera participación en un Mundial de un país del continente del sur, Egipto, aunque quedase eliminado en primera ronda. Hasta 1970 no se clasificaría Marruecos, consiguiendo llegar a Dieciseisavos de Final, y más tarde comenzarían a crearse un nombre países como Túnez, Nigeria o Camerún, pero ninguno logró superar en una Copa del Mundo lo logrado por la selección marroquí. Ghana es el país que ha alcanzado el mayor éxito, consiguiendo llegar a Cuartos de Final en 2010 y siendo la selección africana que más lejos ha llegado en la historia de los Mundiales. A nivel continental la Copa de África tuvo también un amplio dominio de Egipto, haciéndose con siete torneos desde 1957 hasta 2010, aunque los faraones no lograron pasar de Fase de Grupos en los dos Mundiales en los que participó: 1934 y 1990.

Con otros países africanos pidiendo paso, el año 2006 fue un año emergente para el continente, pues debutaban en un Mundial cuatro países que en los años recientes representaron a África en los últimos Mundiales: Ghana, Costa de Marfil, Togo y Angola. Solamente el primero logró clasificarse para Octavos de Final mientras que los otros tres no pasaron de primera ronda. Sin embargo, la andadura de Ghana tuvo su final en la eliminatoria ante la gran Brasil con una derrota  contundente por 3-0. Costa de Marfil también se descubrió ante el mundo como una futura candidata a hacer algo grande en el escenario mundial con una escuadra potente con jugadores como Didier Drogba o los hermanos Touré, pero el grupo en el que se le encasilló no fue el mejor para un debut en un Mundial: le tocó jugar nada más y nada menos que ante Argentina y los Países Bajos además de la escindida Serbia y Montenegro. El resultado final fue un tercer puesto en el grupo y una victoria ante los plavi. Togo perdió todos sus partidos en su grupo y Angola logró dos empates ante México e Irán junto con un meritorio 2-1 en contra ante Portugal en el primer partido para las Palancas Negras en un Mundial. En la Copa de África de ese mismo año ni siquiera Ghana se había clasificado para los Cuartos de Final, algo que igualó Costa de Marfil y superó llegando a la Final.

La Copa de África del 2008 se celebró en Ghana y se pudo ver cómo la selección anfitriona y Costa de Marfil se hacían un hueco en el fútbol africano presentándose con jugadores que lidiaban en los grandes equipos del fúbol mundial como Essien en el Chelsea o los hermanos Touré en Arsenal y Barcelona. Ambos combinados pasaron la primera ronda como líderes de grupo, venciendo sus tres partidos, e incluso avanzaron a los Cuartos de Final, pero en Semifinales los Elefantes se jugaban pasar a la final ante Egipto y cayeron, al igual que, por el otro lado, las Estrellas Negras hacían lo mismo ante Camerún teniendo que jugarse el tercer y cuarto puesto entre ellos. Finalmente Ghana le ganó 4-2 a Costa de Marfil y Egipto venció en la Final ante Camerún, dando a los de Shehata, entonces técnico de la selección egipcia, su sexto torneo continental. Otro país como Angola también pasó la fase de grupos aunque como segunda de grupo pero tuvo la peor de las suertes al tener que enfrentarse en Cuartos de Final a la ganadora del torneo. Los angoleños perdieron pero por la mínima: 2-1.

Dos años después le tocaba al país de colonia portuguesa inaugurar una Copa de África por primera vez en la historia, un hito para la nación. Angola no es fue uno de los grandes países en el panorama del fútbol mundial hasta la última década, cuando empezó a debutar en los Mundiales y hacer un mejor papel en la Copa de África. Su gran estrella es el jugador del Real Valladolid Mateus Alberto Contreiras, más conocido como ManuchoTras la Copa de África de 2008 llegó a Europa a un gran club, el Manchester United, pero no tuvo mucho éxito y terminó fichando por el club español en el que sigue a día de hoy. Sin embargo, Angola no es un país en el que reine la paz, pues ciertos grupos no están de acuerdo con las medidas que Portugal impuso en su día durante la descolonización del país. Nacieron varios movimientos independistas: Movimiento Popular para la Liberación de Angola, con un cierto tinte comunista, el Frente Nacional de Liberación de Angola, que apoyaba al Gobierno de Estados Unidos y la Unión Nacional para la Liberación Total de Angola, con localización en la zona central de Ovimbundu. Estos grupos participaron en unas guerrillas que originaron la independencia del país en 1975. Antes de la toma de posesión de la nación por parte del gobierno luso, estalló una Guerra Civil entre las tres bandas además contando con el apoyo de terceros países como Cuba o Guinea para el MPLA, Zaire para FNLA y Sudáfrica para UNITA. Tras varios intentos de acuerdos de paz entre estos grupos, la UNITA volvió a las armas pero en 2002 su líder Jonás Savimbi fue asesinado en una emboscada. El grupo armado decidió poner fin a las hostilidades y se transformó en un partido político.  Además de estas bandas, surgía otro frente: el FLEC (Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda), que buscaba la independencia de la provincia y lograr una nueva república. Cabinda tiene uno de los recursos básicos del país: el petróleo, y este es un factor clave en el conflicto, pues representa más de la mitad de exportaciones del territorio actualmente. Geográficamente esta provincia no está ubicada en Angola, sino que está “absorbida” en suelo de la República Democrática del Congo, y cuenta con una población que no llega al millón de habitantes. El FLEC se creó con motivo de la oposición al gobierno de Angola y su propósito era crear una nueva república federal bajo la dirección de Tiago N’Zita.

Con estos problemas, la Confederación Africana de Fútbol le dio la batuta a Angola al proclamarle el organizador la Copa de África de 2010. Desde la CAF se buscaba que naciones más modestas como Angola, Gabón o Guinea Ecuatorial tuvieran la oportunidad de organizar un torneo continental. Lo que no sabía Angola era que no todo le saldría bien en el torneo. El 8 de enero del mismo año, uno de los países participantes, Togo, viajaba en autobús con la plantilla camino de Cabinda, la sede de sus partidos en la Fase de Grupos. Cruzando la frontera entre la R. D. del Congo y la mencionado región, el combinado togolés se vio sorprendido cuando un grupo de hombres armados abrió fuego contra su autobús. El resultado final fue la muerte de tres componentes de la expedición (el conductor del vehículo –de origen angoleño– Mário Adjoua, el jefe de prensa Stan Ocloo y el asistente técnico del equipo Amelete Abalo) y varios jugadores heridos además del fisioterapeuta y un doctor. Los responsables de la masacre fueron los miembros del FLEC en un intento por llamar la atención acerca de la situación de Cabinda y el líder del grupo, Rodrigues Mingas, emitió un comunicado admitiendo la autoría de la tragedia. “Esta operación es solo el comienzo de una serie de acciones planeadas que continuarán ocurriendo en todo el territorio de Cabinda”, afirmaba. El máximo representante del equipo togolés, Emmanuel Adebayor, fue uno de los que tuvo que llevar al hospital a sus compañeros heridos a la vez que decía que había sido una de las peores cosas que le había pasado en la vida.

Tras la tragedia, Togo no quiso participar en la Copa ante el trágico suceso y la consecuente falta de motivación de cara a la competición, aunque algunos componentes querían asistir al torneo como un tributo a los compañeros perdidos en el viaje. El gobierno togolés ordenó la retirada de la expedición por motivos de seguridad. A pesar de las amenazas de descalificación de la selección togolesa por parte de los miembros de la CAF, Togo se mantuvo en su decisión de no participar y finalmente no jugó el torneo. El combinado abandonó Angola un día antes de comenzar su primer partido de la competición, ante Ghana, y su grupo fue conformado con tres equipos (Ghana, Burkina Faso y Costa de Marfil) y no cuatro. Egipto repitió trono venciendo en la Final a Ghana por 0-1, y la selección togolesa fue inhabilitada para participar en las Copas de África de 2012 y 2014 así como multada con una sanción económica de 50 000 dólares. El máximo organismo del fútbol africano reconsideró la severa sanción a tenor de lo acaecido tras unos meses y la anuló, lo que permitió que los gavilanes optasen a jugar la CAN 2012 y lo lograsen en la edición de 2013. Además, el gran estandarte de la nación togolesa, el delantero del Tottenham y exjugador de Arsenal y Real Madrid, Emmanuel Adebayor, anunció su retirada de la selección en abril de 2010. Para el bien de su país, lo reconsideró también tras el paso de los meses a pesar de que el impacto que para él esto supuso fue máximo.

Togo no se clasificó para el Mundial de Sudáfrica 2010 y en mayo recibió la notificación por parte de miembros de la CAF de que habían sido “perdonado”. Unos meses después, en septiembre, la selección de Togo fue protagonista indirecto un curioso incidente: el llamado Fake Togo Team. La selección alegó que jugó un partido ante Baréin con un resultado de derrota por 3-0 y el Ministro de Deportes del país dijo que no había sido informado de ningún partido. Se descubrió que el culpable de este “falso equipo” fue un exentrenador llamado Bana Tchanile. Finalmente fue castigado con tres años de sanción sumados a otros dos que recibió en 2010 por llevar a jugadores togoleses a un torneo en Egipto. En 2013 Togo regresó a la competición continental pero se quedó en el camino en Cuartos de Final ante la que sería la subcampeona Burkina Faso y perdiendo por un resultado mínimo de 1-0. El verdugo de Togo perdió en la Final por 1-0 ante la campeona Nigeria. Egipto no había participado en esta edición de la Copa África por segundo año consecutivo y finalizaba así una hegemonía del rey de África.

El equipo de Chollima

Por David Fernández (@DavidFer_).

Poco tiempo después del final de la Segunda Guerra Mundial las sonrisas y los apretones de mano de Stalin, Churchill y Roosevelt pasaron a ser irónicos recuerdos de un pasado muy reciente. El otrora premier británico fue el encargado de proclamar al mundo el inicio de la llamada Guerra Fría con el empleo del concepto “Iron Curtain” (Telón de Acero); un periodo de conflictos localizados en diferentes Estados del mundo (muchos de ellos de reciente creación a causa de la Descolonización) que tenían un guion similar: se producía una división popular entre los partidarios del modelo capitalista, que recibían el apoyo del bloque liderado por Estados Unidos, y los creyentes en el modelo socialista, que eran ayudados por la Unión Soviética y sus Estados afines. La división popular se convertía en un altercado político, y por extensión, en una lucha por el poder imponer el modelo deseado frente al rival, que desencadenaba una guerra y una división territorial. Así pasó en Corea, un Estado unificado hasta la invasión japonesa en la Segunda Guerra Mundial. Tras el fin del conflicto, la liberación dio paso a un Estado unificado que ocupaba la península en su integridad, pero en 1950 los ciudadanos de la franja norte, liderados por Kim Il-Sung, pretendieron que el comunismo fuese la forma política del gobierno del país. El sur se negó, e intervinieron las potencias internacionales. La conocida como Guerra de Corea engloba una serie de invasiones norte-sur/sur-norte que, acompañada de bombardeos y demás atentados y ataques, conmovió al mundo hasta 1953. La República Democrática Popular de Corea y la República de Corea acabaron entonces sus ataques, y aunque no hubo un “fin oficial” de la guerra, la tensión se rebajó y ambos Estados se consideraron a sí mismos independientes y soberanos desde ese año, separados por la barrera del paralelo 38º y sin reconocerse mutuamente.

Once años después, en 1964, los problemas diplomáticos y militares de la comunidad internacional se habían desplazado a Cuba y a Vietnam. Ajeno a todos ellos, el fútbol iba generando una rica historia no solo a nivel europeo sino también a nivel mundial, con la consecución de los diferentes Mundiales de la FIFA. Quedaban dos años para la octava cita mundialista: Inglaterra 1966. La máxima institución del fútbol mundial decidió redefinir el formato de clasificación para el torneo. Atendiendo al mapa político, se agruparon a todas las selecciones de los Estados africanos independientes junto a los combinados nacionales de Asia y Oceanía para que jugasen una fase previa compleja en cuanto a su formato y de ella saliese tan solo un único equipo clasificado para el Mundial. Este modelo no tardó en suscitar una polémica pocas veces antes vista. La Confederación Africana (CAF) se sintió discriminada por no tener una fase clasificatoria propia que garantizase la presencia de una de sus selecciones, y todos los equipos nacionales del continente (a excepción de una Sudáfrica que estaba excluida de partida por el apartheid) se retiraron a modo de boicot al Mundial. Ante esta situación, FIFA organizó un grupo único a una sola vuelta entre el único equipo que Oceanía presentaba formalmente, Australia, y las dos selecciones asiáticas oficialmente configuradas: la República de Corea y la R. D. P. de Corea. Los 3 partidos se iban a disputar en suelo neutral, en Japón, pero a última hora la sede pasó a ser Nom Pen, la capital de Camboya. El cambio fue interpretado en Seúl como un intento de trato de favor a la selección teóricamente menor, sus vecinos no reconocidos del sur, e indignados, renunciaron a jugar sus partidos. FIFA retocó el proceso clasificatorio y lo dejó en un doble enfrentamiento en la Camboya del rey Norodom Sihanouk.

La R. D. P. de Corea entrenó para el play-off durante 10 meses, incluyendo giras de partidos de preparación por la Unión Soviética (donde en un partido de preparación ganaron por 2-0 al Spartak de Moscú) y los Estados afines de la Europa del Este. Para Australia, el play-off de Camboya era la primera oportunidad de clasificarse para un Mundial desde que existía la federación y el equipo nacional. Con una plantilla plagada de futbolistas nacidos en Gran Bretaña, viajaron al noreste del país para entrenar en condiciones climatológicas similares a las de Nom Pen. En ciudades del norte de Queensland ganaron los dos partidos de preparación que jugaron ante equipos amateur por 17-0 y 21-0. Los aussies estaban con la moral por las nubes, y viajaron a Camboya con unas 2 semanas de antelación para preparar el partido sobre el terreno, aunque con la mente puesta en Inglaterra. Los norcoreanos coincidieron en el césped del recién levantado Estadio Olímpico con los australianos. No conocían prácticamente nada de su rival y la plantilla quedó impactada por la calidad individual y las habilidades que mostraban los australianos en los entrenamientos. Llegó el primero de los dos partidos. 21 de noviembre de 1965. Por orden del monarca camboyano, la población local abarrotó las gradas y se dividió de forma pautada para que desde un lado del estadio se animase a Australia y desde la otra a Corea del Norte. Los australianos apenas aplicaron ritmo competitivo. Consideraron siempre que el partido era un trámite, que no hacía falta preparar tácticas ni técnicas. Los norcoreanos aprovecharon el escaso funcionamiento colectivo y golearon por 6-1. En el segundo partido, los australianos estaban convencidos de que habían tenido un mal día, y que remontarían los 5 goles de diferencia. Se adelantaron 1-0, pero tras el primer cuarto de hora volvieron a relajarse y a pensar que todo iría rodado. La R. D. P. de Corea le dio la vuelta al marcador. 1-3, global de 9-2 y acontecimiento histórico: clasificados para Inglaterra 1966.

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Una Eurocopa de Hadas

Por Luis G. Molinero (@LuigiMF_89).

El inicio de los años 90 supuso un cambio político y demográfico en la Europa del Este: comenzó la Guerra de los Balcanes y posteriormente se disolvió la Unión Soviética. En el mundo del fútbol, se había celebrado el Mundial de Italia 1990 y la República Federal Alemana (que compitió por última vez con este nombre) se alzó con el campeonato por tercera vez. La anfitriona, que contaba con jugadores como Maldini, Baresi, Roberto Baggio o el actual entrenador del PSG, Carlo Ancelotti, terminó en el tercer lugar al vencer a Inglaterra por 2-1 en la final de consolación.

Dos años después le tocaba el turno a la Eurocopa y la debutante Suecia era la organizadora después de ser elegida por delante de España. El país hispano contaba con la desventaja de haber albergado la Expo 1992 y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Suecia 1992 sería la última vez en la que solo habría dos grupos en una fase final y contaba con la peculiaridad de que una de las selecciones clasificadas no era un país, sino un conjunto de naciones llamada CEI (Comunidad de Estados Independientes). Esta “selección” se creó como sustitución de la disuelta URSS en 1991 y formaban parte de ella diez de las quince exrepúblicas soviéticas: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Ucrania (no oficial) y la propia Rusia. Tres países no se integraron en el CEI ni enviaron jugadores al combinado: las exrepúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania. Georgia tampoco formaba parte, pero un jugador de esta nacionalidad fue convocado al conglomerado: Kakhaber Tskhadadze. Jugadores que conocerá el aficionado español como Korneev, Kuznetsov, Onopko o Lediakhov formaron parte de un combinado que pasó por el torneo sin pena ni gloria, quedando en último lugar en un grupo en el que Países Bajos y Alemania se clasificaron como primera y segunda e incluso Escocia superó a la CEI. Esta selección quedó eliminada en la primera fase con dos empates y una derrota. Antes de la desaparición de la Unión Soviética, el país comunista ya se había clasificado para esta Eurocopa y su billete fue utilizado por la CEI. Lo cierto es que, salvo Rusia y Ucrania, el resto de países que formaron parte del combinado no ha participado nunca en una fase final de una Eurocopa o Mundial hasta el día de hoy.

Para jugar la fase final de este torneo, tendrían que clasificarse el primero de cada grupo de un total de siete incluyendo el pase automático de la organizadora Suecia. Uno de estos países se había clasificado pero no podría participar en la competición: se trataba de Yugoslavia. El 30 de Mayo de 1992, el Consejo Nacional de Naciones Unidas decidió sancionar a la selección balcánica con motivo de la guerra civil y por lo tanto, quedó excluida de la Euro 1992. Los plavi, con un equipo de ensueño con jugadores de las diferentes repúblicas yugoslavas (Prosinečki, Boban, Šuker o Jarni por Croacia, el actual entrenador Srečko Katanec por Eslovenia o Pančev por Macedonia) y otras estrellas del propio país como Savićević, venían de hacer una gran fase de clasificación con siete victorias, ningún empate y una derrota ante el que, por sorpresa, sería el campeón del torneo: Dinamarca. La selección danesa acabó en segundo lugar y no se clasificó por méritos propios, sino por la sanción a Yugoslavia. Ni el ilustre escritor danés Hans Christian Andersen podría crear un cuento como el que le sucedió a la selección danesa en Suecia 1992.

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