El árbitro vengador

Por Luis Guillermo Molinero (@LuigiMF_89).

La década de los 50 se regía por el terror del Comunismo soviético en la Europa Occidental. Uno de los países más afectados fue Hungría, que vivió una Revolución en 1956 en la capital Budapest ante la protesta de un grupo de manifestantes molestos por las políticas impuestas por el Gobierno a través de la Unión Soviética. La revuelta comenzó con una protesta estudiantil camino al Parlamento Húngaro pero este grupo fue detenido antes de conseguir entrar en el edificio. Los manifestantes hicieron frente a los soldados soviéticos creando una situación de caos nacional. Finalmente, el 4 de Noviembre de 1956 tropas soviéticas invadieron Budapest y otras regiones del país. La resistencia húngara duraría hasta el 10 de Noviembre pero se saldaría con la muerte de más de 2500 húngaros por un lado y de 722 soldados soviéticos por el otro. Otros 200000 húngaros tuvieron que huir como refugiados. Este hecho fue trascendental en el Mundial de Chile.

Año 1962, llega un nuevo Mundial. Esta vez el organizador es Chile después de una amenaza de un posible boicot (como en 1938) por parte de las federaciones americanas tras albergar ocho años seguidos un Mundial un país europeo. Argentina se postulaba como favorita para llevar a cabo el Campeonato del Mundo pero en un Congreso en Helsinki, el dueño de un club chileno, el Deportes Magallanes, sugirió la opción de Chile como candidata a celebrar este torneo. Finalmente Chile registró su candidatura junto con Argentina y la República Federal Alemana. Las semifinalistas fueron las dos naciones americanas: Chile y Argentina. El resultado se saldó con una contundente victoria de 32 votos a 11 para los andinos, y otros 13 fueron catalogados con abstención.

En este Mundial, 8 plazas para la fase final fueron decretadas para países pertenecientes a la UEFA (Europa) y 3 para la Conmebol (Sudamérica). Los de la CAF (África), la AFC (Asia), la  NAFC (Norteamérica) y CCCF (América Central y el Caribe) tuvieron que disputar tres rondas eliminatorias. Los tres ganadores finales se enfrentarían a un equipo europeo o sudamericano para entrar en la Copa del Mundo. Los vencedores fueron Colombia (selección protagonista en este relato) y Bulgaria. Entre los países que intentaron clasificarse y fallaron, estaban Suecia, Francia o Austria.

En el Grupo 1, resultaron emparejados la Unión Soviética, Yugoslavia, Uruguay y Colombia. Colombia fue el país que entró en último lugar junto con Bulgaria. Tras la primera jornada, la Unión Soviética vencía por 2-0 a Yugoslavia con goles de Ivanov y Ponedelnik mientras que el duelo sudamericano terminaba con un Uruguay 2 – Colombia 1.

3 de Junio de 1962. Segundo partido para la Unión Soviética en el estadio Carlos Bittborn de Arica. Esta vez le tocaba enfrentarse a Colombia, un rival más que asequible. Los soviéticos venían de ganar a Yugoslavia y jugaban ante una selección a la que le podrían ganar sin despeinarse. O no. Un hombre en ese estadio estaba dispuesto a impedir la victoria del país comunista, su nombre: João Etzel Filho. Él arbitró este encuentro. Colombia contaba con jugadores con apodos que parecen salidos del boxeo como Efraín El Caimán, Charol González, Cuca Aceras o Canocho Echevarry. La primera parte del partido fue un paseo para el equipo rojo. El conjunto soviético ganaba con dos goles de Ivanov y Chislenko; y Ponedelnik marcaría el 3-1 después de recortar diferencias el colombiano Aceros. Tanto Ivanov como Ponedelnik habían marcado en la primera jornada frente a Yugoslavia. La primera mitad concluyó con un 3-1 para los soviéticos, pero en la segunda, los colombianos Coll, Rada y Klinger harían el definitivo 4-4 ante la mirada de un atónito Lev Yashin, conocido con el sobrenombre de La Araña Negra, considerado el mejor portero de la Historia del Fútbol.

Este resultado no fue así por casualidad. Años después de este partido, el protagonista de esta historia, el árbitro, dijo esto: “Yo empaté aquel partido. Soy descendiente de húngaros y odio a los rusos desde la invasión soviética a Hungría en 1956”. El  entonces presidente colombiano Guillermo León Valencia manifestó en un discurso: “Felicitaciones, compatriotas; fue un triunfo de la democracia sobre el totalitarismo”.

A pesar de la ilegalidad cometida, Etzel Filho no vio satisfecho su deseo de caída de la URSS en el Grupo 1, fracasó en su intento, pues pasó como primera de grupo a Cuartos de Final, donde se enfrentó a la anfitriona, Chile, y perdió por 2-1. El país andino terminaría su Mundial en un tercer puesto repitiendo como campeona Brasil, aunque esta vez ante Checoslovaquia. La otra selección que se clasificó en el Grupo 1, Yugoslavia, obtuvo una cuarta posición.

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