Una Eurocopa de Hadas

Por Luis G. Molinero (@LuigiMF_89).

El inicio de los años 90 supuso un cambio político y demográfico en la Europa del Este: comenzó la Guerra de los Balcanes y posteriormente se disolvió la Unión Soviética. En el mundo del fútbol, se había celebrado el Mundial de Italia 1990 y la República Federal Alemana (que compitió por última vez con este nombre) se alzó con el campeonato por tercera vez. La anfitriona, que contaba con jugadores como Maldini, Baresi, Roberto Baggio o el actual entrenador del PSG, Carlo Ancelotti, terminó en el tercer lugar al vencer a Inglaterra por 2-1 en la final de consolación.

Dos años después le tocaba el turno a la Eurocopa y la debutante Suecia era la organizadora después de ser elegida por delante de España. El país hispano contaba con la desventaja de haber albergado la Expo 1992 y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Suecia 1992 sería la última vez en la que solo habría dos grupos en una fase final y contaba con la peculiaridad de que una de las selecciones clasificadas no era un país, sino un conjunto de naciones llamada CEI (Comunidad de Estados Independientes). Esta “selección” se creó como sustitución de la disuelta URSS en 1991 y formaban parte de ella diez de las quince exrepúblicas soviéticas: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Moldavia, Tayikistán, Uzbekistán, Turkmenistán, Ucrania (no oficial) y la propia Rusia. Tres países no se integraron en el CEI ni enviaron jugadores al combinado: las exrepúblicas bálticas de Estonia, Letonia y Lituania. Georgia tampoco formaba parte, pero un jugador de esta nacionalidad fue convocado al conglomerado: Kakhaber Tskhadadze. Jugadores que conocerá el aficionado español como Korneev, Kuznetsov, Onopko o Lediakhov formaron parte de un combinado que pasó por el torneo sin pena ni gloria, quedando en último lugar en un grupo en el que Países Bajos y Alemania se clasificaron como primera y segunda e incluso Escocia superó a la CEI. Esta selección quedó eliminada en la primera fase con dos empates y una derrota. Antes de la desaparición de la Unión Soviética, el país comunista ya se había clasificado para esta Eurocopa y su billete fue utilizado por la CEI. Lo cierto es que, salvo Rusia y Ucrania, el resto de países que formaron parte del combinado no ha participado nunca en una fase final de una Eurocopa o Mundial hasta el día de hoy.

Para jugar la fase final de este torneo, tendrían que clasificarse el primero de cada grupo de un total de siete incluyendo el pase automático de la organizadora Suecia. Uno de estos países se había clasificado pero no podría participar en la competición: se trataba de Yugoslavia. El 30 de Mayo de 1992, el Consejo Nacional de Naciones Unidas decidió sancionar a la selección balcánica con motivo de la guerra civil y por lo tanto, quedó excluida de la Euro 1992. Los plavi, con un equipo de ensueño con jugadores de las diferentes repúblicas yugoslavas (Prosinečki, Boban, Šuker o Jarni por Croacia, el actual entrenador Srečko Katanec por Eslovenia o Pančev por Macedonia) y otras estrellas del propio país como Savićević, venían de hacer una gran fase de clasificación con siete victorias, ningún empate y una derrota ante el que, por sorpresa, sería el campeón del torneo: Dinamarca. La selección danesa acabó en segundo lugar y no se clasificó por méritos propios, sino por la sanción a Yugoslavia. Ni el ilustre escritor danés Hans Christian Andersen podría crear un cuento como el que le sucedió a la selección danesa en Suecia 1992.

Mayo de 1992. Con la eliminación de Yugoslavia por el Comité, y a pocos días de empezar la Eurocopa, la UEFA informa de que Dinamarca ocupará su lugar. Los miembros del combinado danés tendrían que presentar en pocas horas a veinte jugadores que serían convocados para el torneo. Los futbolistas que no pertenecían a la liga danesa como Flemming Poulsen, Henrik Larsen, el capitán Lars Olsen o el portero red devil Peter Schmeichel venían ya de unas semanas de descanso con motivo vacacional, y varios de ellos planearon ir a un hotel en Grecia para disfrutar de unas semanas de relax. Como anécdota, John Jensen dijo que no tenía ganas de ir a Suecia a jugar al fútbol y que su cabeza estaba pensando en playa y vacaciones. La estrella Brian Laudrup, hermano de la leyenda Michael Laudrup, reiteraba que no estaban preparados para jugar la Eurocopa y que en lugar de que Dinamarca hiciese el ridículo, preferiría quedarse en casa. Con la sorpresa del momento, en el primer día de entrenamiento, antes de la Euro, el entrenador Richard Moller Nielsen reunió a los jugadores a su alrededor en el campo y dejó una frase: “Vamos a ir a la Eurocopa y vamos a ir a Suecia para ganar”. Lógicamente, con la inesperada noticia, la plantilla no hizo otra cosa que carcajearse de aquella declaración de intenciones del técnico.

En la Eurocopa, Dinamarca fue encuadrado en el Grupo 1 junto con otro país escandinavo, Suecia, además de Francia e Inglaterra. En el primer partido, el combinado danés sacó un punto (0-0) ante la Inglaterra de Gary Lineker. El otro partido de la jornada se saldaba con un Suecia 1-1 Francia (con goles de Eriksson y Papin). En el segundo partido, el conjunto de Moller Nielsen perdió ante la gran Suecia de la dupla Dahlin-Brolin. Este último sería el autor del 1-0 que dejaba sin puntos a los daneses. Por otro lado, Francia firmaba tablas con Inglaterra en un partido sin goles. En la jornada final, Dinamarca se enfrentaba a la todopoderosa Francia de Platini y con emblemas como Boli, Deschamps, el hispano-francés Luis Fernández, o sus dos delanteros Eric Cantona y Jean-Pierre Papin. Se adelantaría Henrik Larsen antes del minuto 10 y Papin igualaría en el minuto 60. En el minuto 66, Moller Nielsen introdujo al delantero Lars Elstrup y su entrada al campo fue efectiva, pues fue el autor del 1-2 final y la posterior clasificación del equipo danés a Semifinales.

El rival sería el vigente campeón: nada más y nada menos que los Países Bajos de Ronald Koeman, Frank Rijkaard, Marco Van Basten, Frank de Boer, el capitán Ruud Gullit o el máximo goleador de la competición con 3 goles y referente en la historia del fútbol neerlandés y europeo: el exjugador ajacied y gunner Dennis Bergkamp. Brian Laudrup confesó que, al saltar al campo, la mirada de los neerlandeses hacia el conjunto danés era la de ganar fácilmente por 2, 3 o 4 a cero. El partido fue muy igualado, tan igualado que tuvieron que acudir a una prórroga después de empatar a dos tantos. Larsen hacía el 0-1 y Bergkamp el 1-1. Antes del descanso de nuevo Larsen pondría en ventaja al equipo escandinavo pero en el minuto 86 un remate de Frank Rijkaard tras un córner parecía poner punto y seguido al cuento de hadas de los de Moller Nielsen. Tras los 90 minutos llegaba la prórroga con la impresión de los jugadores daneses de tener tan cerca la gloria pero a la vez tan lejos. La eliminatoria llegaría a su punto final en la tanda de penaltis. Tanto Koeman como Larsen habían marcado desde el punto fatídico y el turno le llegaba a Marco Van Basten. Peter Schmeichel adivinó sus intenciones tirándose al lado izquierdo, convirtiéndose así en el héroe nacional de Dinamarca. El resto de penaltis fueron acertados por cada conjunto y el decisivo lo lanzaría el danés Christofte ante las provocaciones del meta tulipán Van Breukelen. El defensa danés no dudó en lanzarlo y tiró sin necesidad de coger impulso en su chut con la total confianza de que lograría la clasificación histórica de Dinamarca a la Final de una Eurocopa. Y así fue. El resultado final fue de victoria danesa 4-5 por penaltis con el único fallo de Van Basten que daba así el pase a la última oportunidad del conjunto de Moller Nielsen de tocar el cielo. La otra Semifinal se saldó con la victoria de Alemania por 2-3 ante Suecia.

Partido final. David contra Goliat. La ya no tan cenicienta Dinamarca se enfrentaba a la reciente campeona del mundo Alemania que solo había perdido ante los Países Bajos y que venía de eliminar a la anfitriona clasificándose así a la Final del torneo. Los teutones se presentaban con estrellas como Thomas Hässler, Matthias Sammer, Steffan Effenberg, Jurgen Klinsmann o el meta que recordará el aficionado madridista, Bodo Illgner. La sorpresa llegaba en el minuto 18 con un golazo del danés Jensen. Con la obligación de la selección danesa de proteger el marcador, tendrían que sufrir durante una hora más. El olimpo llegaría en el minuto 78: Kim Vilfort recibía un pase de cabeza del defensa Klaus Christensen. El centrocampista recortó a un defensa alemán para finalmente batir a Illgner con un disparo imposible de parar que rozaba en el palo y pasaba la línea dando así el definitivo 2-0. Una historia con un final feliz: Dinamarca se proclamaba Campeona de Europa en el año 1992.

En los años siguientes, Dinamarca no tuvo el mismo éxito, pues su mayor logro fue clasificarse a Cuartos de Final en el Mundial de Francia 1998 y en la Eurocopa de Portugal en 2004, pero aquel cuento de hadas de 1992 pasó a formar parte de la historia de Dinamarca y del fútbol europeo como aquella selección que abandonó la playa para alzarse con el mayor logro continental.

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